Costa Rica: la falta de un elemento físico de apoyo limita la independencia para uno de cada cuatro adultos con discapacidad
El acceso a los dispositivos y equipos para facilitar la autonomía diaria, desde un par de lentes o unos audífonos hasta una silla de ruedas, es uno de los factores que más limitan a las Personas Con Discapacidad en Costa Rica.
Un 23,5% de las Personas Con Discapacidad de 18 años o más, encuestadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), necesita un dispositivo de apoyo al que no puede acceder: un 8,0% no usa ninguno pese a necesitarlo, y un 15,5% ya usa alguno pero requiere otro que no tiene.
La falta de ingresos es la principal razón por la que las Personas Con Discapacidad no pueden acceder a esos equipos de apoyo (66,4%), mientras que un 15% dice que los trámites para consguirlos significan esperas largas.
Aunque la mayor parte de las Personas Con Discapacidad está cubierta por algún tipo de seguro de salud, a la falta de ingresos se suman los trámites burocráticos para acceder a los elementos de apoyo cotidiano que necesitan para llevar una vida más independiente.
Es parte de la radiografía de la situación socioeconómica de este grupo demográfico que, en Costa Rica, representa al 17,2% de la población de 18 años de edad o más.
El 37,4% de las personas mayores de 65 años tiene alguna discapacidad, y a medida que alcanzan la edad de jubilación, los ingresos de sus hogares se reducen frente a los de la población activa en el mercado de trabajo.
La posibilidad de contar con un segundo ingreso suplementario para los gastos de la familia se reduce en los hogares que tienen Personas Con Discapacidad, considerando que los cuidados y la asistencia que necesitan los proveen en un 65,9% las mujeres de la familia y que el 92,3% de las ciudadoras no recibe un salario por fuera de sus actividades en casa.
En los hogares más frágiles Por eso, la mitad de las personas adultas Con Discapacidad en Costa Rica vive en hogares de ingresos bajos; entre más elevado es el quintil de ingresos, menos miembros Con Discapacidad tienen las familias.
Como en el resto de países latinoamericanos, en Costa Rica la discapacidad puede empujar a un hogar a la pobreza y, a su vez, las situaciones de pobreza incrementan la exposición a las enfermedades y condiciones crónicas que pueden derivar en una discapacidad. Existe una larga lista de factores que explica esta correlación, entre las más relevantes están la exclusión de las Personas Con Discapacidad del entorno educativo y del mercado laboral.
Además hay que destacar que una menor inclusión educativa redunda en una oferta de empleos de menor calificación y con salarios más bajos para personas y hogares que deben afrontar gastos médicos más elevados que los de las Personas Sin Discapacidad.
Para romper el círculo de la pobreza, o la fragilidad de los ingresos, que supone una constante amenaza de caer en ella, el acceso a la educación es el primer paso. En Costa Rica, que goza de una calidad de vida relativamente alta en América Latina, de cada 100 Personas Con Discapacidad seis no tienen ningún tipo de instrucción.
De las personas que han quedado por fuera del sistema educativo, no se evidencia una disparidad significativa entre hombres y mujeres, la verdadera brecha está en el grado de discapacidad, como lo veremos más adelante.
Si miramos el acceso a la educación que es, a la larga, lo que puede abrir las puertas para un empleo mejor remunerado vemos que 13,5 de cada 100 Personas Con Discapacidad estudiaron hasta terminar la secundaria.
Y apenas el 18,3 de los adultos Con Discapacidad lograron llegar al ciclo de educación superior, una proporción que se reduce a la mitad cuando el grado de discapacidad es severo.
Cuando la discapacidad es severa
El panorama cambia cuando ya no hablamos de discapacidades leves a moderadas sino de condiciones consideradas severas.
Cerca de una de cada tres Personas Con Discapacidad Severa tiene educación primaria incompleta o un menor grado de instrucción.
Menos de una de cada 10 Personas Con Discapacidad Severa asistieron a clase hasta completar la educación secundaria.
Y el embudo se cierra: 13,4 de cada 100 Personas Con Discapacidad Severa tiene educación superior en Costa Rica.
Cómo se sienten las personas
Costa Rica realiza una de las encuestas más profundas sobre cómo es la vida con discapacidad y sus desafíos, no solo laborales y económicos, sino también emocionales y familiares. El área donde las Personas Con Discapacidad sienten más satisfacción son las relaciones con los demás (80,3%).
Las esferas de menor satisfacción son los ingresos del hogar (43,3%), la salud (52,6%) y la energía para las actividades cotidianas (57,4%).
Mientras que la brecha de bienestar frente a las Personas Sin Discapacidad es más amplia en la salud, la energía y la habilidad para realizar esas actividades, donde alcanza en promedio unos 34 puntos porcentuales.
De cada 10 Personas Con Discapacidad, ocho sienten que los demás las consideran útiles para la sociedad, y consideran que se les permite participar activamente en las actividades sociales.
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